sábado, 29 de octubre de 2011

fantasías reales y realidades fantásticas.

El Tanque

El cine recrea la realidad convirtiéndola en espectáculo. Las personas ven el cine e intentan basar su realidad en él. Espectacularizan su vida para, irónicamente, intentar hacerla más real. Y entonces se sienten vacías.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

sitios que no importan.

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Todas las palabras que residen aquí no existen porque nunca fueron dichas. No hay tiempo que las empuje ni tienen espacio entre dos puntos que recorrer. Nadie puede ver que las olas rompen contra el asfalto entre casas a medio construir y sin miserables desesperados por ocuparlas. Sólo palabras que no existen.

jueves, 25 de agosto de 2011

todo vale y nada sirve.

gracias y feliz travesía

Nos hemos equivocado pensando que el relativismo es una meta, una línea que cruzan las sociedades más avanzadas, cuando en realidad no debe ser más que un paso para poder construir después nuevos ideales, nueva moral y nuevos valores. Parece que ese paso, de momento, se nos resiste.

martes, 26 de julio de 2011

la cultura de la dignidad.

Se nota, se siente, el sur está presente

¿Qué es la cultura? La cultura no es más que una serie de mecanismos insertados en nuestra mente que nos llevan a categorizar lo que es normal y lo que no lo es. Estos mecanismos no se forman de manera casual, no son una revelación celestial ni fruto de nuestras propias decisiones, pues incluso éstas están influenciadas por la misma cultura. La cultura responde a la estructura de la sociedad, a las relaciones que se establecen entre sus miembros y, por tanto, su finalidad es legitimar un orden establecido (no a modo de conspiranoia contra los de abajo, sino a todos los niveles)

En nuestra sociedad, vivimos nuestra propia explotación como un hábito más, aceptamos el orden que vivimos tratando de racionalizarlo mediante características que atribuimos con toda tranquilidad a la naturaleza inmutable del ser humano: individualismo, egoísmo, competencia, meritocracia, racionalidad... Realmente muy pocas veces, o muy pocas personas, nos detenemos a pensar qué habrá de cierto en estas afirmaciones de la misma manera que pocas nos damos cuenta de que los supuestos principios que rigen nuestra sociedad no se cumplen.

Este fin de semana he sido testigo emocionado de la fuerza de la Revolución de Sol, pero también lo he sido de su miedo a creerse a sí misma, de su miedo a romper con la cultura dominante que nos tiene alienados, apartados de nuestro verdadero potencial. El 15-M basa su fuerza en su amplísima aceptación social y por eso tiene miedo de ir más allá, lo que asemeja su comportamiento a un partido de masas o a una empresa que quiere vender su producto. No intenta derribar los pilares morales que justifican el orden establecido porque pretende que hasta las ancianas seguidoras de Intereconomía tengan bien concepto del movimiento ¿Es esto creíble?

Hace tiempo que dejamos de hablar de simplemente fomentar la participación ciudadana y cambiar la ley electoral. El objetivo que planteó inicialmente Democracia Real Ya ha trascendido para convertirse en la búsqueda de un nuevo paradigma de justicia, de un cambio total de estructuras a nivel mundial ¿Puede hacerse esto desde la cultura que justifica el capitalismo de consumo? Sin duda no. No es posible cuando se trabaja bajo la pesada losa del “civismo”, ese concepto que nos lleva a intentar hacer una revolución no ya sin violencia, sino también sin pintar en las paredes, sin trepar a una farola o sin tirar basura al suelo.

El 15M no sólo tiene la obligación de luchar políticamente como hasta ahora por aquello que considera justo, sino que también tiene el duro trabajo de crear una nueva legitimidad y una nueva moral. Aunque la visión estratégica sea importante, no puede perder su tiempo en obsesionarse con “dar buena imagen” o en el qué dirán mediático. Sólo con unos nuevos preceptos morales que deslegitimen los actuales podrá tener una fuerza real, dada por sí mismo y no por su audiencia como si fuese un programa de televisión.

Somos no violentos no porque no queramos alterar el orden, sino porque ese supuesto orden es violento y no queremos caer en su juego. Pintarle la chaqueta a una diputada a la que le sobra el dinero es violencia y pedimos perdón por ello, pero que el FMI dicte unas normas que aumenten el 40% los suicidios en Grecia es sólo una triste consecuencia de designio divino. Subirse a una farola a vitorear el triunfo es no respetar el mobiliario urbano, pero nadie grita en el congreso al diputado que vota a favor de reducir lo presupuestos para ambulancias y que lleva a morir a muchos pacientes antes de llegar al hospital. Se abuchea al que pinta sobre el muro del Cuartel General del Ejército pero nadie parece escandalizarse con las ventas de armas a dictadores genocidas, se nos machaca con las barbaries del comunismo y luego se habla de víctimas de la hambruna y no del capitalismo...

Tenemos la razón. Es el arma más poderosa que poseemos y de la que ellos carecen. Sabemos que el mundo que vivimos es un espejismo y éste se está desvaneciendo ahora que se pone el sol. Luchar por algo implica no respetar algo por no creerlo digno de respeto y, por tanto, ganarse la adversión de aquellos que piensan al contrario. Tenemos nuestros principios y a ellos no podemos renunciar por ganar el apoyo de la mente poco crítica. Hacerlo es darle la razón a quienes se lucran a costa de la inseguridad humana, a quienes nos han obligado a avergonzarnos de nuestro propio cuerpo y de nuestra mente si no se parece a lo que ellos les conviene que se parezca.

Se trata de una batalla por recuperar la esencia humana y de retomar el derecho a construirse a uno mismo más allá de la fabricación en serie de vasallos y consumidores, que es a lo que lleva la cultura del mundo gobernado por las empresas. Es una lucha a la que le sobran argumentos y legitimidad, pero a la que aún le faltan guerreros que griten más fuerte y con más fe en lo que dicen.


miércoles, 22 de junio de 2011

no es momento para lágrimas.

Ya es hora de que se vayan

El capitalismo ha fracasado. Pierde capacidad de maniobra, gira sin control, se hunde. Sólo veinte años después de que se declarara fallecido el sistema comunista con la caída del Muro de Berlín, las contradicciones internas que tantos teóricos señalaban en nuestra economía de "libre mercado" han provocado su colapso a raíz de la crisis desatada en 2008. Sí, es cierto que seguimos viviendo dentro del mismo sistema tres años después, pero no hay que ser un genio de la economía para entender que, en un panorama de varios estados "desarrollados" al borde de la quiebra y desmantelamiento total de sus estructuras, solución a esta megacrisis no puede ser multiplicar por diez la receta que nos llevó a ella: privatizaciones masivas, reducción de derechos de los trabajadores, reducción de salarios y de pensiones, desregulación de los mercados... El poder de los verdaderos mandamases del planeta impide que se haga otra cosa.

El capitalismo ha muerto de éxito. Se ha acercado más que nunca a su horizonte de Estado mínimo y ha descubierto que tras el horizonte había un precipicio. El neoliberalismo ha sido un fracaso total porque se ha descubierto que esa "mano invisible" del mercado sólo era una mano imaginaria, no existe tal cosa como la libre competencia: sólo enormes empresas transnacionales en manos de unos pocos que absorben a todo aquel que pueda significar rivalidad. Los intereses de la empresa privada se han divorciado oficialmente del cuidado de nuestro planeta y de nuestra justicia social: Kyoto y los Objetivos del milenio pudieron servirles de oportunidad para demostrar que no era así, pero ahora ya es tarde. Hace ya tres años que es tarde.

Recordemos en su funeral a todas aquellas personas que murieron combatiendo contra él buscando un mundo más justo. Todos aquellos a los que asesinó sin dar la cara, sin siquiera muchas veces mandar sicarios, sólo como una fuerza oscura en forma de hambre, guerras o enfermedad. Recordemos a aquellos incorruptibles presidentes de América Latina a los que mató porque no podían soportar ver sufrir a su pueblo, el pueblo de entre el cuál habían surgido. Roldós, Allende y tantos otros. Mató siempre de manera silenciosa, mostrando su cínica sonrisa, siempre mentirosa. Arrasó selvas, hundió montañas, pero ya no nos engaña más.

Ahora que se está estrellando intentando sin éxito recuperar los mandos, es cuando nos toca evitar el desastre. Nos toca estar despiertos, concienciados y preparados, defendiendo alternativas que ya existen y que están por crear. Sustituir FMI, Banco Mundial y otras organizaciones de delincuentes elegidos por sí mismos por una alternativa democrática de gobierno mundial que defienda la justicia social, la igualdad y la verdadera libertad por encima de todas las cosas. Si la Revolución Francesa significó el despertar del "yo" frente al orden de "Dios", esta etapa que nos toca vivir es el paso del orden del "yo" al orden de "yo, y el mundo", de "nosotros". La única alternativa que le queda a la humanidad es un modelo de progreso responsable y que haga responsables a todos los que la forman. Llámese banca ética, llámese cooperativas, llámese economía solidaria. No es un sueño, es que no nos queda otra opción.

Merton, sociólogo del conocimiento, decía que la utopía no era más que una manifestación del próximo orden social. Somos el futuro porque sabemos que no tenemos por qué aceptar que el mundo es como es: sabemos que el mundo es como nosotros lo hacemos. Ni más ni menos, ni menos ni más. Puede que estemos viendo algo de ese futuro ahora...

martes, 21 de junio de 2011

indignado: carta a Movistar (e invito a otrxs a hacer lo mismo)

Estimadxs señorxs:

Por nosotros

Me llamo Bruno Díaz González. He sido cliente de su compañía desde hace siete años. A día de ayer, decidí darme de baja para pasarme a Yoigo argumentando que sus tarifas resultaban mucho más económicas, a sabiendas de que tarde o temprando recibiría una llamada de Movistar intentando convencerme de que no realizara la portabilidad. No me equivocaba: esta mañana recibí la llamada de uno de sus trabajadores, que desde la amabilidad me invitó a no abandonar el barco ofreciéndome cada vez más y más a cada "no, gracias, ya la decisión está tomada" que yo le respondía. Llegado el punto, este señor, claramente haciendo el trabajo que se le había mandado, me informó de la finalización del acuerdo entre Movistar y Yoigo para compartir red de cobertura. Entonces llegó el momento en que se dio cuenta de que mi decisión era irrevocable : "Pues el día que se pase usted a Yoigo se dará cuenta de que no tiene cobertura para nada y va a quedar incomunicado". Pregunto yo, ¿hasta este punto llega su falta de vergüenza que llegan a amenazar y chantajear a sus clientes con tal de que no dejen de pagarles unas cantidades desorbitadas por un par de llamadas al mes? Me he sentido completamente insultado y decepcionado con el trato que nos dan, aunque seguramente sólo soy uno más de la montaña de quejas y reclamaciones que se les acumulan. No culpen ustedes a quienes trabajan atendiendo las llamadas de la manera que ustedes les indican. Sus trabajadores ya tienen bastante con el brutal recorte de plantilla de 8500 empleados que van a llevar a cabo a pesar de tener Telefónica unos beneficios históricos de 10000 millones de euros, más que el propio Banco Santander.

Si se trata de decir la verdad, les comunico que la verdadera razón por la que cambio de compañía y la razón por la que llevo un mes sin realizar llamadas a través de ustedes es la inmoralidad insoportable y vergonzosa de dejar en la calle a 8500 personas en la calle, dejando a muchas de estas sin un sustento económico para sus familias, condenándolas a buscar desesperadamente un nuevo trabajo precario, a vivir con otros familiares por no poder pagar la hipoteca o incluso mandando a alguno a vivir de la caridad. No sé si han visto las noticias últimamente o eso de "la sociedad" les suena a chino, pero la gente no sólo se ha cansado de ser robada y ninguneada, sino que está cobrando consciencia de que esto no se puede tolerar ni un minuto más. Empezamos a darnos cuenta de que tenemos la telefonía móvil más cara de Europa y sobre todo si lo comparamos con nuestros salarios (los que tienen suerte de tener un salario) y de que esto se va a acabar. Por de pronto, yo he convencido ya a dos personas más para que se cambien a Yoigo. Es una empresa privada de telefonía, sí, pero son de esas para las que el término "libre competencia" tiene algún tipo de sentido (hasta que, por supuesto, se absorbida por Movistar, Orange o Vodaphone porque a la vista está de que la tres son el mismo monopolio y que no van a permitir que nadie les coma terreno)

Me despido de ustedes, los altos responsables, ofreciéndoles un saludo tan cordial como el trato que ustedes nos dan (doy libertad para imaginar) y me despido también de sus trabajadores enviándoles un abrazo y deseándoles lo mejor para su futuro (incluído el que me ha atendido esta mañana, que trató siempre de mantener un tono cordial a pesar de que se le ordenaba hacer no era compatible) Espero que conserven su puesto o que se marchen con el orgullo de no tener que pertenecer a una empresa tan denostada por la verdadera opinión pública, una empresa que tanto daño nos hace a todxs. Hasta nunca y no vuelvan a contar conmigo para nada.

domingo, 12 de junio de 2011

MLC.

Estas son nuestras armas

Desde que comenzó este movimiento el 15 de Mayo he sentido la gran acogida que este ha tenido en la sociedad. Gente de muy diversos ámbitos, edades e ideologías han declarado que consideran lógica y respetable la indignación que demostramos. Sin embargo, en ese mismo apoyo, he visto también altas dosis de condescendencia. Hay quien nos mira casi con ternura, como cuando un niño afirma que "los árboles hablan, pero bajito" y le acariciamos la cabeza y sonreímos pensando "qué dulce ingenuidad, pobrecito de él cuando aprenda que los árboles no hablan".

Mucha gente dice que este es un movimiento razonable de defensa, pero que no tenemos ninguna propuesta realista; otros hablan del peligro de la llegada de una especie de Mesías o salvador que nos introduzca en una dictadura; hay quienes se quejan de que no sabemos lo que vale un peine y que no deberíamos jugar con fuego porque la poca libertad que ahora tenemos ha costado mucho conseguirla y podríamos perderla; y también algunos nos acusan de egocentrismo al autoproclamarnos la voz del pueblo... ¡Hasta mis padres! los que me han enseñado pensar y actuar como ahora lo hago, incluso ellos, me han confesado que tienen miedo; miedo a que el movimiento provoque el colapso, a que todo sea aún peor, miedo a perder... ¿A perder qué...?

"El movimiento implica peligro, pero el movimiento oportuno y consciente nos saca del peligro". Sin movimiento no hay cambio. Vivimos en un tiempo en el que al sentido común se le llama utopía...Y ahora digo con rotundidad que no queremos condescendencia, el niño al que acariciamos la cabeza es ingenuo pero conoce grandes verdades que aun no han sido sepultadas, "los árboles hablan bajito" y nosotros tenemos propuestas, y muchas: proponemos que los que nos gobiernen lo hagan desde el conocimiento profundo y el amor al ser humano ¡Sí! Estamos indignados y hablamos de amor. Proponemos que los bancos sean entidades encargas de administrar el dinero de manera justa y verdaderamente útil, que sirva a las necesidades reales de las personas y no al contrario. No esperamos a un salvador, nos hacemos cargo del cambio, trabajaremos con gusto para conseguirlo y actuaremos consecuentemente con él ¡Sí! Estamos cabreados y trabajamos con ilusión.

Puede ahora entiendan aún menos qué pretende este movimiento, pero lo cierto es que la respuesta es bien sencilla: esto es un MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN DE LA CONSCIENCIA, por eso no me ruborizo al decir que es un movimiento que representa la voz del pueblo, pues todos y cada uno de los habitantes de este mundo tienen derecho a ser conscientes de sí mismos. Lo único que debemos temer es que no nos dejen ser quien realmente somos, es decir, que nos nieguen la Libertad, pero la Libertad con mayúsculas, y no existe tal Libertad sin amor ni consciencia. Actuando de esta forma todo lo demás vendrá solo, como consecuencia lógica.

Trabajamos, gritamos, nos ilusionamos, cantamos, nos indignamos, nos formamos, amamos, actuamos... No estamos locos, sabemos lo que queremos.

Cora Cruz Arias, una esperanzada más

sábado, 11 de junio de 2011

zona vigilada.

Zona vigilada

"Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa" (Emma Goldman)

martes, 7 de junio de 2011

si no fuera por todxs, nadie sería nada.



Cuando siento esta plenitud al encontrarme rodeado por tanta gente gritando y luchando todos por lo mismo, personas que repentinamente sientes como tus amigos aunque no hayas cruzado una palabra con ellos, me doy cuenta de que quizá si haya un propósito para nuestra existencia, de que tal vez venimos a este mundo para cambiarlo y hacerlo mejor. No hay explicación si no para ese estallido que, una vez lo sientes dentro de ti, pasas el resto de tu vida buscándolo de nuevo.
Si muchos sostienen que el amor no es más que un truco de la evolución para empujarnos a la reproducción y a la crianza de los descendientes, ¿por qué no va a ser este sentimiento una estratagema para que nunca nos rindamos?

lunes, 30 de mayo de 2011

se ha desbocado la primavera (la noche entera)

Nos han venido eso de que somos egoístas por naturaleza, malos por naturaleza, agresivos por naturaleza... Cuando lo único que es seguro es que por naturaleza somos lo que nosotros queremos ser. Cuando hacemos barbaridades, tenemos más de profecía autocumplida que de instinto predador. Eso lo tengo clarísimo.

Fiesta ante la ciudad

sábado, 28 de mayo de 2011

con flores a las siete.

#floresalas7

No entiendo hacia dónde coño nos llevan. Sólo sé que en la otra gran crisis del capitalismo, la de 1929, un tal señor Keynes (nada sospechoso de ser socialista) afirmó que la única manera de salir de aquella era aumentando el gasto social, garantizando a la gente buenos servicios y rentas dignas con el fin de que no se hundiera el consumo y eso no degenerara en más quiebras de empresas (o lo que es lo mismo: el apocalipsis del sistema)
Ahora que ochenta años después la historia se repite, no sólo no se ha hecho nada por poner límites a la especulación de los bancos que nos ha llevado al borde del precipicio, sino que la solución que proponen desde arriba es recortar derechos, recortar salarios, mandar a todo el mundo a la miseria mientras ellos fuman puros en jacuzzis.
Mi madre sostiene que cuando la ostentación de unos llega a ese nivel de descaro mientras los otros están con el agua al cuello es un síntoma de la caída del imperio. No es la primera vez que pasa. Y, desde luego, a la vista de los datos que tenemos no parece que esto se vaya a arreglar. Se lo están llevando todo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

#notenemosmiedo

#acampadatenerife

Nos criticarán por izquierda y derecha estos días, no lo duden. Unos nos acusarán de aburguesados infantiloides que juegan a la revolución y otros nos tacharán de peligrosos antisistema. No se extrañen: son todos estos años de apatía y resignación, de pensamiento único, que los han vuelto cínicos, frívolos y escépticos. Unos no aceptan que el cambio no haya llegado con sus ideas y otros simplemente no aceptan el cambio.

A los primeros les diría que se equivocan. A los segundos les diría que se equivocan también.

Piensen lo que piensen ambos, nosotros no hemos empezado esto. El sistema, por su propia naturaleza, ha empezado a destruirnos a nosotros y, por tanto, a sí mismo. Mejor, no hablemos de sistema: hablemos de un monstruo que ha escapado a nuestro control. Una serie de relaciones de poder y de dinero que han crecido más allá de nuestro control, más allá de toda codicia y de toda capacidad de predicción. Un monstruo que cada vez tiene más hambre, que come personas, que se come la Tierra…

No es la primera vez que este monstruo se nos va de las manos en la historia. Ni la segunda, ni la tercera. Pero sí es esta la primera vez que las personas que debían amansarlo no han hecho absolutamente nada a parte de ofrecernos en sacrificio. Nadie quiere (o puede) regular las operaciones financieras ni garantizar un mínimo de bienestar a lxs ciudadanxs para que se mantenga el nivel de consumo. Se acaba el petróleo. Todo se está precipitando y todavía hay quienes intentan fingir calma.

Nos está tocando pasarlo mal. Ahora, después de treinta años de neoliberalismo y de desmantelar nuestro futuro, el monstruo está dejando de enseñarnos la cara amable que nos mostraba en décadas anteriores, aunque en la mayor parte del mundo siempre fue una atroz criatura que atacaba de manera invisible.

Ya se ha salido a la calle a lo largo de ese tiempo en muchos países de Europa, se han hecho enormes huelgas que han intimidado a gobiernos, se han producido disturbios aterradores, han dimitido políticos… ¿Por qué entonces es interesante lo que ha pasado esta última semana en España? ¿Por qué somos noticia si los griegos llevan dos años luchando con uñas y dientes por sus derechos y su dignidad? ¿Qué ha conseguido el 15M? El 15M no ha producido ningún cambio político en España, nada más allá algún corte de calles.

Puede que con un frío análisis político no seamos capaces de ver qué significan los acontecimientos de estos días, pero como alguien que los ha vivido en primera persona, que ha compartido la experiencia con jóvenes y viejos, con personas con las que jamás pensé que podría tener algo en común, puedo decir que lo realmente grande de todo esto ha sido la ilusión. La ilusión de saber que tanta gente quiere lo mismo que tú sin parecerse a ti y saber que están dispuestxs a luchar por ello con todo el respeto y toda la rabia al mismo tiempo. La ilusión que hace nacer fácil la poesía de tus labios cada vez que miras hacia cualquier rincón. Yo, particularmente, no he parado de repetir la palabra “acojonante” y nunca la había usado en mi vida. Una vez he probado esa ilusión, estoy seguro de que estaré buscando sentirla el resto de mi vida y estoy seguro de que lxs demás también lo harán.

A algunos esto les sonará sentimental, a lírica de revolucionario principiante del tres al cuarto. A panfleto sesgado por la emoción del momento. Pero lo que no pueden negar es que la ilusión es el combustible de la revolución, del cambio hacia algo mejor, y que surge donde menos te lo esperas, cuando menos te lo esperas y de la manera más inesperada. Es algo bonito que me han enseñado sobre la ilusión.

Apenas hemos empezado. Hemos dado un primer paso y ni siquiera hemos aprendido a caminar, pero no me cabe duda de que vendrán otros y que los daremos con más gente, todos persiguiendo sentir ese algo otra vez.

Porque estamos hastiados, estamos ultrajados, estamos enfadados. Porque votar es lo menos importante de la democracia, porque es sólo un mecanismo para perseguir la justicia social, su verdadero fin, y por desgracia eso ya no lo tenemos. Porque todo se ha corrompido, todo se está pudriendo, porque ya no confiamos las reglas que hay, porque ellos no las respetan, porque ya no las sentimos nuestras. Porque nos lo quitan todo, nos lo roban todo: nuestro dinero, nuestra educación, nuestros derechos, nuestro futuro, nuestra dignidad, nuestros sueños.

Ladrones de mundos: jódanse porque tenemos esperanza. Hemos despertado, hemos descubierto qué es lo que merecemos y no tenemos miedo.

lunes, 16 de mayo de 2011

salvando el mundo

Avanti poppolo

Pa tanto chorizo no hay pan.
Lo llaman democracia y no lo es.
Qué pasa, qué pasa, que no tenemos casa.
PSOE, PP Y Coalición la misma mierda son.
Un bote, dos botes, banquero el que no bote... ¡Pues yo no boté, toma soy rico!

sábado, 14 de mayo de 2011

la noche antes de que llegues.

Precuela del verano

¿Los recuerdos del verano no parecen siempre hechos de un material especial? Huelen a mar, a perfume Halloween, a avión... No puedo esperar a que llegue el calor y salgamos todos a cenar ensalada a una terraza, a que vuelvan los que están fuera y a no necesitar una razón ni un momento para emborracharnos de manera terminal. Porque los veranos los vivo con nostalgia de lo que está por venir, incluso antes de que sucedan.

lunes, 9 de mayo de 2011

>>>

You don't care a bit

Todo lo sólido se desvanece en el aire.

miércoles, 4 de mayo de 2011

travelling.

Journey

Me alegro de que hayas elegido verme como me ves :)

los malos.

Me da igual lo que dijera Shakespeare: el mundo no es un escenario. En días como estos me veo obligado a resaltarlo. Esto no es una película, no hay buenos ni malos. No hay finales. No hay música que nos guíe emocionalmente en los momentos importantes. La vida, quiénes somos, nuestra moralidad, nuestra hipocresía y nuestras motivaciones son bastante más complejas que un guión de Disney por mucho que algunos imbéciles salgan a las calles con banderitas como si esperaran con ansia la llegada del príncipe Alí.
Estados Unidos ha asesinado a un presunto asesino, y digo presunto porque no ha habido un juicio que declare nada de manera oficial. Ni siquiera los occidentales nos hemos molestado en fingir que somos los buenos, que esas palabras relacionadas con la democracia que nos llenan la boca significan algo. No hemos podido demostrar que seamos mejores porque realmente empiezo a dudar que lo seamos, excepto quizá en retórica. Al fin y al cabo, somos terroristas pero refinados, de guante blanco, de los que matan de manera cobarde, secreta, impersonal.

Lo más triste de todo esto es que la vida real si que comparte algo con las películas: el mensaje, haber aprendido algo nuevo, plantearse las cosas e incluso ponerlas patas arriba. En esta ocasión, no ha podido ser. Bin Laden estaba poseído por Satanás y robó la navidad, esto es lo que parece que nos quedará.

miércoles, 27 de abril de 2011

pasando.

Pasa el tranvía

Y pasan y pasan y se me van escapando uno tras otro. Y por cada decisión que tomo creo a la vez mil millones de universos paralelos en los que soy súper feliz... ¿Qué posibilidades había de que me tocara nacer en el universo malo?

domingo, 24 de abril de 2011

mentiras y verdades piadosas.


Dicen que el paso del tiempo manipula nuestros recuerdos, que la nostalgia es una mentira que le quita la magia al presente. No digo que no sea cierto, pero si lo que queremos es ponernos pragmáticos... ¿a quién no le guste tener un bonito pasado y una bonita historia que contar?

lunes, 11 de abril de 2011

asesinato en el orient express.



Creo que estoy viviendo una especie de capítulo recopilatorio y revelador en mi vida, esos momentos en los que miras al pasado y obtienes de repente una verdadera perspectiva de tu vida.
Los guionistas de mi serie no han sido sutiles y me programaron una vuelta al colegio, el lugar donde pasé ocho años de mi vida que entre el efecto distorsionador de la nostalgia y el paso de tanto tiempo habían quedado como parte de la vida de otro, los recuerdos de otra persona que habitó mi cuerpo mientras crecía. No sé si la tele me ha hecho mucho daño, pero juro que todo funcionaba como un auténtico flashback: la clase de música de Julián, la bilioteca donde la profesora de religión nos puso un documental sobre la trata de blancas... Cuando Salvador - quien nos había convocado para planear una mesa redonda - comenzó a escribir, sentí un pequeño escalofrío al ver su letra, aquella que con bolígrafo rojo en los exámenes nos anunciaba una buena nota o una muerte segura...
Estuve allí. de verdad estuve allí yo y no otro. Así me lo confirmaron los profesores que me recordaban y, sin embargo, me trataban con cierta extrañeza hasta que uno de ellos se atrevió a decírmelo:
- Mira que yo lo saco todo de la gente con sólo un par de vistazos pero tú... Tú no eras así. Te recuerdo pasmosamente... - largo silencio mientras yo imaginaba terribles adjetivos - tímido.
Y me quedé callado sin saber qué decir. Porque antes de abrir la boca para soltar un cliché ("no he cambiado tanto, aún lo soy") me di cuenta de que yo tampoco me recuerdo como soy ahora. De hecho, es como si me hubiese muerto en algún momento y alguien más hubiese tomado mi control. He cambiado de una manera completamente radical en diez años. Ni siquiera me he convertido en el típico introvertido que vence su timidez llamando continuamente la atención... ¿Qué ha pasado? ¿En qué momento me morí? ¿O quién me mató? ¿Realmente importa?

sábado, 9 de abril de 2011

de vuelta del universo paralelo.

Now she's everywhere: she's in my house, she's in my job, she's in my bed... And I don't wanna wear my clothes anymore, and I don't wanna live in my appartment and I don't wanna be with you! She's taking everything.

domingo, 3 de abril de 2011

movement between these two.


Esta canción se ha convertido en mi octavo himno oficial, una de esas canciones que te gustan tanto que sólo las puedes escuchar una vez cada cierto tiempo para que su valor nunca cambie.

Our nature is not a trap.

sábado, 2 de abril de 2011

hotel el fin.

Hotel del fin by brunocossio
Hotel del fin, a photo by brunocossio on Flickr.

Los 40 minutos de ida hasta el Roque de los Dos Hermanos no se pasan tan rápido a pesar de ser en bajada. Son una batalla contra el viento que en el caso de Bajamar, por causas misteriosas y místicas, siempre sopla en contra. Vayas adonde vayas. La vuelta es más bien una batalla contra uno mismo. No es tanto contra el cansancio de un camino de retorno de 22 kilómetros de distancia y 600 metros de desnivel, sino más bien contra el efecto del cansancio sobre tus ganas de seguir. Uno tiene que convencerse de que no está cansado hasta el punto de no estarlo de verdad, ignorando el propio reflejo en los cristales y las caras de los conductores que vienen de frente que te hacen entender lo demacrado que estás y lo desdencajada que está tu cara.
La llegada a la curva de Las Canteras y la bajada que llega después a modo de recta final, con La Laguna al fondo y el Teide pintado en el cielo es la catarsis de un viaje que, por mucho que hago, no empieza a ser ni un poquito rutinario. Lanzado a casi 60 por hora hasta la línea de meta, la sensación de poder es tan grande como el dolor que se siente en el culo. Aplíquese a la vida en general.

jueves, 31 de marzo de 2011

el arte de refinar lo monstruoso.

Cuando hace 25 años explotó uno de los reactores de la central de Chernobil, el gobierno soviético ("los malos") llevó a cabo una descarada campaña de ocultación de la tragedia. Descarada porque los medios de la otra mitad del mundo ("los buenos") se encargaron en cuanto tuvieron información de desacreditar al régimen comunista y escandalizarse por la gestión del accidente. Los soviéticos fueron tan malos que no sólo les explotó en las narices un reactor nuclear por negligencia, sino que no fueron capaces de evacuar a la población cercana hasta dos días después, cuando ya se habían envenenado de manera fatal. Su solución fue aún más monstruosa, si cabe, cuando para cerrar la enorme boca ardiente y radiactiva del reactor no dudaron en utilizar a cientos de miles de soldados y campesinos que conocían más bien poco los peligros del trabajo que iban a realizar: subir a un tejado sobre el cuál no se podía permanecer más de cuarenta segundos sin quedar condenado a morir y arrojar materiales que taponaran la salida de la radiactividad.Hace ya tiempo que la Unión Soviética cayó, pero la explotación de la energía nuclear continuó por parte de los buenos de una manera muy responsable, llevada a cabo por empresas privadas que son las que más se preocupan por nosotros (¿no es así?) Sin embargo, una serie de negligencias y una catástrofe hace menos de un mes destruyeron los sistemas de una central nuclear japonesa sobre la que pesaban varios avisos por su falta de seguridad. Cuatro reactores están liberando enormes cantidades de radiación en tierra, mar y aire. Y crecen los niveles día a día mientras se hacen inútiles intentos por enfriar unos núcleos que ya están fundidos en parte. El gobierno se niega a ampliar el área de cuarentena y se mantiene que la radiación no supone un peligro inmediato para la salud de la población (ya sabemos que no es inmediato: que se lo pregunten a los niños de Chernobil) Pero es que, además, nos enteramos ayer por el diario El Mundo de que las personas que trabajan en labores de limpieza radiactiva son principalmente indigentes desesperados porque se les paguen sus 200 euros al día mientras reciben dosis que no les permitirá vivir sino unos años antes de deshacerse por dentro.
Es curioso, sólo digo eso. Es curioso que dos catástrofes similares tengan efectos tan diferentes según los medios y los gobiernos. Una, una monstruosidad apocalíptica. Otra, inocua, prácticamente beneficiosa para todos. Es una pena que ya no existan los malos para que nos cuenten esa verdad que duele. Es una pena ese espejismo de libertad en el que vivimos y esa ilusión de que si lo dicen en la tele, debe de ser cierto.

martes, 29 de marzo de 2011

me encanta la tragicomedia.

Hay un viejo chiste, Dos mujeres de edad en un hotel de alta montaña comenta una a la otra, "¡Vaya, aquí la comida es realmente terrible!", y contesta la otra: "¡Y además las raciones son tan pequeñas!". Pues básicamente así es como me parece la vida, llena de soledad, histeria, sufrimiento, tristeza... y sin embargo se acaba demasiado deprisa.

(Woody Allen, Annie Hall)

jueves, 24 de marzo de 2011

outlayer.

¿Saben qué? Creo que nunca lo he dicho de manera tan explícita pero estoy bastante seguro de que me faltan piezas.

Final de trayecto

martes, 22 de marzo de 2011

certeza radical.

En la larga lista de cosas que no soporto creo que una de las primeras es el argumento facilón (por muy aristotélico que sea) de que los extremos no son buenos y que hay que buscar el término medio. En otras palabras: el término "radical" se ha convertido más en un insulto que en un simple adjetivo descriptivo.
El otro lado
Como si el término medio no fuese algo completamente relativo y condicionado por nuestros actos, nuestros pensamientos y miles de años de historia. Nuestra realidad de hoy está llena de ideas que hace cincuenta años habrían sido calificadas como extremistas y carentes de todo sentido común. Y, sin embargo, hoy en día aún descalificamos con argumentos similares a chicas que se besan en una iglesia o al "hippy" (y lo entrecomillo por lo desvirtuado que está últimamente el término) que cree que todos podemos ser amigos y que hay que abrazar a los árboles. Nos creemos que el hecho de que una idea sea radical hace que pierda razón.
¿Entonces cuál es el término medio aquí? ¿La censura de según qué cosas? ¿Manifestarnos pacíficamente contra un montón de ladrones a los que no importamos absolutamente nada excepto cada cuatro años? ¿Matarnos a consumir lo que producen personas en semiesclavitud porque cometieron el error de nacer en el país equivocado? ¿Mentir? ¿Ocultar? ¿Salir a follar cada fin de semana con la esperanza de que tener éxito revalide nuestra autoestima? ¿Tener pareja por no estar solo? ¿Echar barriga? ¿Hacer daño a la gente, pero sólo a unos cuantos? ¿Creernos algo sin ser nada?
Ahora creo que estoy enfadado. Me voy a dormir.

jueves, 17 de marzo de 2011

pues ahora dejo de respirar.

Empty places

Me siento estafado. Viviendo dentro de mí, siendo el único "yo" que podré experimentar ser y viendo a los demás como extras que se mueven por el decorado, me siento como si fuera el protagonista del mundo. Sin embargo, a veces tengo la impresión de que sólo soy uno más en un eterno reparto de secundarios y que si me pusiera en huelga contra la realidad al universo le importaría una mierda.

martes, 15 de marzo de 2011

sin título.

La magia de las cosas solas y sin importancia

Hay fotos (me atrevería a decir que las buenas de verdad) a las que no se les puede poner título. No porque sea una obviedad su sentido y el título sea redundante, sino porque lo que quiera que despiertan en nosotros va más allá del lenguaje hablado y pensado. Y eso es bueno, porque no vale la pena contar fotografiar si lo que queremos decir cuenta con las palabras apropiadas.

jueves, 10 de marzo de 2011

reflexiones delante del espejo.

Creo que no hay nada peor en el universo que los chicos con cejas perfiladas... Bueno sí, Chernobil.

entonar un "adónde vamos a parar" e irnos a dormir.

Como estudiante de sociología que soy (me encanta recordarlo en cada discusión que tengo para creerme con legitimidad para soltar cualquier burrada y que todos asientan) tengo esos momentos de analizarlo absolutamente todo en la conducta y en las palabras de otros y de mi propia persona. Cualquier programa de televisión, cualquier discurso o cualquier conversación de marujas mientras barren la puerta de sus casas se desborda de significados y de palabras que cambian nuestro mundo constantemente sin que nos demos cuenta.
Hoy, aprovechando cualquier excusa para dejar a un lado el estudio, me gustaría ponerme trascendental y reivindicativo con cierta chulería que brota de algún lugar cerca de mi nuevo piercing de la ceja. No quiero hablar sobre la gente a la que matamos de hambre todos los días, que eso no interesa a nadie porque están lejos, y sin embargo quisiera hablar de algo mucho más cercano sobre lo que tenemos una responsabilidad mucho más directa. Se trata del mecanismo de control social más exitoso de nuestros tiempos, por encima de cualquier ley, cualquier represión policial y cualquier norma ética: la cultura del ridículo.

El ridículo, hacer sentir ridículo a alguien, convertirlo en payaso, es nuestra manera inconsciente de controlar cualquier comportamiento que consideremos desviado de nuestras creencias rutinarias basadas en nada. O lo que es lo mismo: si no eres uno más de la mayoría eres basura. Los medios, cada día, se encargan de recordarnos lo que es ridículo continuamente: los transexuales, los drogadictos, las putas, los pueblerinos, los chiflados, cualquier friki de internet...

Una y otra vez (y no a manera de conspiración maligna para dominar nuestras mentes sino porque saben que así ganarán audiencia y dinero) el desviado social, culpable de un crimen inventado, es puesto en el centro del circo y nosotros, los chimpancés que aplauden, nos felicitamos para nuestros adentros por no ser como esos sujetos y anteponemos don total naturalidad el disfrute de nuestros cinco minutos de risas al sufrimiento y la autodestrucción que pueda sufrir esa basura humana que a todos nos avergüenza. Culpable por ser diferente. Culpable porque él lo eligió. Al fin y al cabo la vida es así de simple ¿no? Elegimos libremente ser víctimas de malos tratos, tener síndrome de Down o medir un 1'40 metros.

Pero lo realmente ofensivo, patético, repugnante, miserable, cruel y vil de toda esta historia es que trata simple y llanamente de destruir al diferente. Decidimos arbitrariamente quién es el loco, el traidor a nuestra religión del egocentrismo patológico, y lo linchamos con nuestras palabras envenenadas, nuestras risas y nuestro desprecio hasta que su vida no valga nada. Que se joda, es tan fácil y divertido pisotear a los débiles... Luego, podremos dar un discurso neomarxista en cualquier bar y donar diez euros a Médicos sin Fronteras para sentirnos orgullosos por nuestra superioridad moral.Colorful days

Alguien dijo una vez que, si quieres cambiar el mundo, basta con poner un jarrón de flores sobre una mesa y el mundo se verá un poco más bonito. Yo, en mi condición de chimpancé que aplaude con menos fuerza que la mayoría, reivindico desde este rincón ciberespacial en medio de alguna parte que dejemos vivir en paz siendo como les dé la gana, que se vistan como quieran, que bailen como les salga de un sitio, que besen a quien amen y que dejen tranquilos a los demás. Que vivan los maricones y vivan los trastornados por atreverse a ser quienes son y por hacer el mundo un poco distinto, que vivan los que hacen mi vida impredecible y que vivan los que cantan por las calles cuando vuelven a su casa de madrugada borrachos. Que vivan las personas auténticas, que en su irreverencia no piden permiso para existir.

(15 de julio de 2009)

sábado, 5 de marzo de 2011

arquitectura de sí.

En la puerta

Creo que hubo un momento en mi vida, aunque no fui consciente de él mientras sucedía, en el que entendí que la voluntad es una fuerza muy poderosa y que cualquiera es capaz de tener. Te vuelve capaz de cambiar el mundo por dentro y por fuera. Si algo de mí no me gustaba y me molestaba lo suficiente, era libre para luchar hasta cambiarlo. Si quería que mi vida fuese algo que no era, sólo tenía que esforzarme.
No es que haya descubierto América y hay pocas cosas que me molestan más que las frases hechas: "querer es poder". Sin embargo, lo que no te suelen decir es lo divertido que puede ser este proceso. Al fin y al cabo, sólo me poseo a mí mismo y saber que puedo darme forma es como ser artista y artesano de muchas cosas. Es un juego sin un segundo de descanso, es jugar a equilibrar la balanza buscando unidades de medida para la maldad, la bondad, la sinceridad, la mentira, el tiempo dedicado a descargar y visionar series de culto... Y cuando de verdad llega un momento en que no sabes qué hacer, recurres a la medida desesperada: te inventas. Perfecto.
Querer es poder si uno está dispuesto a pagar el precio por alcanzar lo que desea, es posible. La parte sobre la que nadie dijo nada es la de que querer y saber lo que se quiere. Eso es una incógnita.

viernes, 4 de marzo de 2011

Carnaval, Carnaval, dulce Carnaval

Pico del Inglés

Empiezan los Carnavales y, por tanto, comienzan las maniobras de evasión. Vale, seguramente es por prejuicio y por autocumplir la profecía, pero la ansiedad que me provoca estar allí abajo rodeado de personas drogadas que no dejan de decir tonterías, esa sensación de sordidez que colapsa mi sentido de la diversión y saber que no puedo regresar a casa fácilmente hace que disfrute más que nunca del placer de la insociabilidad.
Y lo mejor: con media isla en el círculo vicioso fiesta-resaca-fiesta tengo las carreteras para mí solo. Por eso me permito, con mayor placer que nunca, subir hasta el Pico del Inglés y señalar burlonamente a la ciudad que hay abajo jactándome: ¡ja! ¡gané!
Ah, y que sepan que disfrazarse cuando todo el mundo también lo hace es tan convencional que hace que disfrazarse pierda su significado.

home is wherever I'm with you.

Siempre he dicho que, de poder pedir tres deseos, el único que tengo claro es el de que la vida se convierta en un musical. Hay días que da igual lo que hagas o a quién tengas que ver, porque lo importante es la banda sonora que le pongas (y, de paso, la coreografía que te imagines y cuántos fuesgos artificiales se lancen al final de tu ensoñación) Yo hoy no he podido dejar de escuchar esta, ideal para pasear en bicicleta bajo el sol de invierno-casi primavera.



Home! Let me come home!
Home is wherever I'm with you!

jueves, 3 de marzo de 2011

autoSINcepto.

Aquel que espere una descripción personal como parte de la inauguración de este blog se quedará con las ganas. El miércoles pasado tuve que rellenar unos cuantos tests de personalidad y de las 40 preguntas sobre cómo me definía, la única a la que respondí de manera segura y no aleatoria fue la de "atlético", a la que le puse la máxima puntuación. Justo la característica que hace dos años puntué con un cero.
Alba

los actores y los funámbulos.

Aunque algunos no lo crean, realmente esto de darme importancia no se me da demasiado bien. No tengo muy claro si eso de creer ser alguien es productivo o es sólo una ilusión arrogante, un truco de nuestra mente para que no nos dejemos morir por ser sólo copias y combinaciones de otras personas.
Tea party
Existir, sin embargo, es algo demasiado extraño como para evitar la poesía. Yo nací obligado, como todos, y como todos tampoco pude elegir cuándo y dónde. Todos nacemos fruto del azar, cuestión de una posibilidad entre infinitas, y nos manejas y nos adiestran y nos enseñan qué hacer y qué pensar... y de repente llega un momento en el que descubrimos que tenemos voluntad, que podemos saltarnos cualquier predicción sólo con querer hacerlo. A veces, simplemente basta con que nos digan que no hagamos algo para que lo hagamos, y que nos digan que no tenemos más remedio que caer en algo para que lo lancemos todo por los aires. O también todo lo contrario.
Puede que no tenga nada original que contar, que sea uno más al que algún día nadie recordará por muchas redes sociales que use y que me sienta pequeñito bajo el cielo estrellado, pero soy y estoy. Y cambio. Y quiero. Soy una posibilidad entre infinitas. Eso debería significar algo, ¿no
?